
Lo artístico del viaje fueron los paisajes, los lagos, los animalitos [no humanos], los bosques... mira que me cuesta ver la belleza en la naturaleza [me va lo artificial] pero en esta ocasión era fascinante por colores, olores e incluso sabores.
Nada más llegar a
Zagreb y cerca del albergue juvenil [postguerra total] donde nos alojamos vimos iluminado un edificio de azul y rosa eléctricos tipo la
Torre Agbar de Bcn por los colores y asamblea legislativa cualquiera por su forma
FOTO1. Hubo que esperar a la mañana siguiente para ir de cabeza allí. La visita genial y surrealista.
Entramos expectantes de lo que nos tendrían que ofrecer los artistas croatas, y lo primero que vimos fue una sala enorme, pero enorme, totalmente blanca y vacía [mis preferidas] y allí nos tiramos como locos a echar y echarnos fotos de este lado y del otro, tirándonos por el suelo, dando saltos acrobáticos... y lo mejor: nadie nos decía nada, ponte a hacer tú eso en el
Reina Sofía que acabas en el calabozo lo menos un par de días. Era como si hubiéramos alquilado la sala para uso y disfrute.
FOTO2Al salir de la sala blanca, blanquísima después de dos horas el señor octogenario que cuidaba La Casa nos indicó las escaleras para ver la exposición No Name del artista GORDANA BRALIC. Resumiendo mucho espacio y poca chicha. Lo más interesante era la obra Vjesaice [2007] compuesta por un centenar de perchas montadas de una forma muy visual y sobre las que en su momento volcaron pintura al estilo del expresionismo abstracto. FOTO3
Por la cercanía a Italia no podía faltar algo de
Arte Povera y allí estaba
Zagrebacka ilovaca [2007] consistente en un montículo de tierra con algunas zonas como golpeadas o extraídas al azar por el artista. Igualmente interesantes eran sus libros de artista que me dieron envidia porque siempre pienso en hacerlos y nunca los hago, además se podían toquetear todo lo que quisieras.
FOTO4En una sala circular inmensa y haciendo eco hasta al andar estaba la obra Follow me or don't [2007] del artista JARG GEISMAR consistente en una serie de plastiquitos de cajetillas de tabaco coloreados y pegados a la pared, muy minimalista.
Y antes de salir siguiendo con las particulariades había que ir al wc, pues hasta llegar allí aquello era un almacén llenito de trastos, con alguna pared rota, pero te lo mostraban con tanta naturalidad que daba hasta ternura verlo así montado y sobre todo sin ningún miedo a que nadie se llevara nada. FOTO5
Me sigue fascinando lo campechano en el arte actual. Fuera estiramientos.
NOTA1: Me pareció muy romántico también que en obras como la de las perchas o la tierra protegieran el suelo con un plástico. Que está bien lo del arte pero sin ensuciar.
Etiquetas: Barcelona, Croacia, Gordana Bralic, Jarg Geismar, Reina Sofía, Zagreb